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sábado, 13 de noviembre de 2010

SER MASÓN EN NUESTROS DÍAS

SER MASÓN EN NUESTROS DÍAS
Por: JASSUM VERNOCT

Gran Logia de Chile

Y nos llenamos la boca hablando de Moralidad, Tolerancia, Fraternidad. Y hacemos juramentos de dar la vida por los HH.·. de respetar normas y normas,de vivir “MASONICAMENTE” 24 horas del día, como la regla de 24 pulgadas,devoramos libros, escritos, trabajos, vamos a ascender en esta supuesta  carrera masónica. ¿Pero estamos listos? O solo es un poco de alimento para calmar la voraz glotonería de nuestro ego.

¿Qué mueve a un hombre, al cuál suponemos libre y de buenas costumbres,a dar el paso de unirse a la Masonería? ¿Qué le mueve a buscarnos?
He ahí la clave de lo que luego será la percepción que la sociedad tenga de la Masonería...

Pero vayamos por orden. Para ello es necesario comenzar por definir a la Masonería ¡Que no es un Club social! ¡Ni la correa de transmisión de ideas políticas, sean cuales estas fueren ¡Ni una asociación de ayudas mutuas! ¡Ni un sustitutivo de la religión! ¡Y, en ningún caso, un hobby!. Algunos piensan que es la posibilidad de ascender, o en la condición social, económica, política, o una manera excéntrica de ser diferente, de sonar interesante, misterioso, a las amistades. YO SOY MASÓN!....

¡La Masonería, QQ.·. HH.·., es una Orden Iniciática, Esotérica, Elitista y Caballeresca!. Velada de alegorías e ilustrada de símbolos.

Como Orden Iniciática reúne una serie de características, tanto por lo que se refiere a su organización, como por lo que respecta a la admisión de nuevos masones, al acceso de estos a la formación y a la graduación y sistema de comunicación por el que los masones llegan a adquirir, única y exclusivamente a través de su trabajo personal, los conocimientos que la Masonería pone a disposición de los que dan realmente el paso que separa al profano del auténtico iniciado. Como Orden Iniciática supone no un horario de uso de las
horas libres, que quedaría supuestamente de la vida profana. Desde el momento en que el profano ha pasado entre columnas la Masonería debe ser su forma de vida, amanecemos Masones y anochecemos Masones, vivimos Masones y moriremos Masones.

Como Orden Esotérica la Masonería ha conservado y pone a disposición de los Masones que realmente lo son, los fundamentos de la Tradición Primordial que nos llega desde los antiguos Misterios. Y como tal se pierde en el tiempo. Como Orden Elitista la Masonería pretende recibir en su seno y formar como masones a aquellos que procuran vivir de acuerdo con valores espirituales, éticos y morales que les convierten en auténticas elites sobre las que descansa el futuro de la humanidad, en un mundo en el que lo que prima son los valores terrenales, fundamentados sobre el materialismo, el poder, la política, el dogmatismo y el sexo. Debemos trabajar, cada uno en pulir su piedra, en la búsqueda de ser la elite del pensamiento, ser cada uno el referente moral que trascienda y refleje estas virtudes: Primero a la familia, segundo al Taller,tercero a la Fraternidad y por último, puede pasar las fronteras de nuestros  Templos y trascender a la sociedad.

Elites, no lo olvidemos, son todos aquellos que en un mundo donde reina la materia, la envidia, el interés personal y el rencor, dedican al menos una parte de sus vidas a formarse, a evolucionar espiritual, ética y moralmente, y lo hacen desprovistos de ambiciones bastardas. Elites son todos aquellos que dedican una parte de sí mismos a los demás, sin esperar otra recompensa que la satisfacción de su propia evolución y la de haber obrado bien; sabiendo, y actuando en consecuencia, que obrar bien no es solo no hacer directamente el mal, sino no permitir, por acción u omisión, que alrededor de uno mismo se obre mal, o lo que es lo mismo, no admitir que impunemente se obre contra las leyes, contra la moral, contra los derechos de los demás, contra el orden legítimamente establecido, contra los principios que defendemos.

Quiero puntualizar que para la Masonería el concepto elitismo no guarda relación alguna con la estirpe familiar ni con nada ligado al mundo de lo físico.

Como Orden Caballeresca la Masonería entiende y trabaja, a través de la acción individual de los auténticos masones, por la consecución de un mundo finalmente liberado de poderes fácticos, definitivamente de espaldas a cuantos pretenden imponer dogmas y creencias, libre de todo tipo de demagogos, dictadores y dictaduras. Un mundo en el que el servicio a la causa de humanidad sea la guía que oriente la vida de los hombres. Ideal y fin de la Masonería por el que trabajan los auténticos masones sin esperar ni recibir
más recompensa que la satisfacción del deber cumplido, al entender que cada uno de nosotros no es sino un simple eslabón en la evolución de la humanidad.

Un eslabón de la larga cadena que nos une con aquellos iniciados que hace muchos siglos comenzaron el largo camino, y con los que en un lejano futuro alcanzarán la meta.

¿Qué mueve a un hombre, suponemos que libre y de buenas costumbres, a dar el paso de unirse a la Masonería? ¿Qué le mueve a buscarnos?

Los enemigos de la Masonería, temerosos de que la verdad acabe con el poder que obtienen y mantienen a través de la explotación de la ignorancia y la superstición, por mediación de campañas de desinformación sobre el ser, fines y principios de la Masonería, unidas a las de calumnias, difamación e injurias sobre la Masonería y los propios masones, difundidas y mantenidas durante siglos a través de los poderosos medios que controlan, han hecho que nuestra Orden aparezca ante el mundo como una estructura oculta que mueve los hilos de la historia, y el poder por medios según cuentan nuestros detractores, apegados al ocultismo, al satanismo, a la corrupción y al mal.

Falacias con las que desde hace siglos se bombardea a diario a las almas cándidas, han acercado a la Masonería a todo tipo de aventureros que llegan buscando ese poder material que achacan a nuestra Orden quienes realmente lo ostentan. Está claro que a cuantos se hacen iniciar así motivados, no les mueve la Masonería ni sus ideales, sino las propias ambiciones personales y profanas. Son los que pretenden convertir a la Masonería en el soporte de sus carreras políticas, de sus negocios, de sus ambiciones materialistas. Son,
también, los que dan autoridad a las campañas de desinformación, a las calumnias, a la difamación a la que está permanentemente sometida la Masonería y, con ella, los masones.

Pero no siempre son malvados amorales los que dañan a la Masonería, los que retrasan el avance ético, espiritual y moral de los masones. Llegan con frecuencia a nuestras puertas, y desgraciadamente las franquean, y no solo esto, sino que con medios poco éticos introducen politiquería en nuestros TTem.·. y obtienen grados y posiciones que deben ser dedicadas únicamente a verdaderos Iniciados, a personas templadas en el fuego del conocimiento y la Sabiduría. Profanos con una idea equivocada de la Masonería; son los que la creen una ONG, un sustituto de la religión, una simple vía para practicar la caridad, un sitio donde hacer amigos, un divertimento, una excusa para salir de casa, la alternativa al sillón del psiquiatra, etcétera, transformándose con ello en uno de los más graves canceres que padecemos.

Ser masón en nuestros días es asumir que tras la iniciación masónica se abre una vía al conocimiento, un camino hacia la luz que en la ceremonia de la Iniciación pedimos para el iniciando los que pocos minutos después seremos sus HH.·.. Una vía, un camino, que no es fácil de recorrer. Cuando al final de dicha ceremonia nos ordenan que cincel y mazo en mano golpeemos por tres veces en la piedra bruta situada a los pies de la columna B, nos están indicando el que a partir de ese día habrá de ser el trabajo al que dediquemos
en adelante nuestras vidas ¡Trabajar en nosotros mismos hasta suprimir cada imperfección! La meta del masón es convertir la piedra bruta que es él mismo al llegar desde el mundo profano, en la obra maestra perfectamente escuadrada y pulida que, de lograrlo, se insertará en el Templo que la Masonería pretende construir para la Humanidad. Este Templo es nuestro cuerpo QQ.·.HH.·., es nuestra alma, es nuestro espíritu. Es el camino a Dios.

Ser masón en nuestros días es no pretender modernizar la Masonería, ni adaptarla a nuestras propias ideas; por enaltecer nuestro ego, y decir “YO LO HICE”, yo cambié un principio milenario, por el contrario, el autentico masón es Grande en la humildad y se conforma a las leyes de la Orden, a sus tradiciones, a sus usos y costumbres.

Ser masón en nuestros días es no ambicionar grados, ni títulos, ni oficios, ni honores. El masón que lo es realmente cumple con su trabajo y si sus HH.·. consideran que debe ser admitido en una Cámara en la que sus obligaciones serán otras, asume con humildad las nuevas responsabilidades que adquirirá en el desarrollo de la Obra.

Ser masón en nuestros días significa que si a un masón, que lo sea de verdad, sus HH.·. le eligen para desempeñar algún oficio determinado, antes de aceptarlo medita muy bien si está formado para desempeñarlo en beneficio del Taller y de la Orden; si se considera preparado y dispuesto, se conforma a la voluntad de sus HH.·.; y si no lo está o no dispone de tiempo para cumplir con las obligaciones que el oficio exige, renuncia, pues cualquier función que se realiza en Logia, cualquier oficio que se desempeña, forma parte de la Obra
que entre todos realizamos, y los operarios que no cumplen con su misión no solo perjudican gravemente la ejecución de los trabajos, ya que obligan a otros HH.·. a ejecutar todas las labores que ellos irresponsablemente abandonan. Ycuando en nombre de una mal entendida fraternidad se disculpa o se apoya en alguna medida al que no cumple, al que no se acomoda a las normas, se mina la estabilidad de la Logia y se da el peor de los ejemplos a los HH.·. más jóvenes.

Ser masón en nuestros días es serlo las veinticuatro horas del día durante los trescientos sesenta y cinco días del año, trescientos sesenta y seis en los bisiestos.

Ser Masón en nuestros días es, si somos Maestros enseñar con responsabilidad y generosidad y si somos discípulos aprender con humildad, observando siempre el principio de escuchar, obedecer y callar.

Ser masón en nuestros días es llevar a nuestra vida privada los principios y verdades que la Masonería vela tras rituales, símbolos y alegorías... Claro que para poder hacer propios tales principios y verdades, llevándolos a nuestras vidas, antes es necesario levantar el velo, es decir, conocerlos, y, para llegar a
conocerlos es fundamental el trabajo masónico, en Logia y fuera de ella.
Estudiar, estudiar, estudiar!

Ser masón en nuestros días es considerar más allá de una obligación para con la Masonería, motivo de alegría y felicidad la asistencia a las Tenidas, a las cámaras y a todas las instancias que representen la unión de las familias de su Logia. El autentico masón falta sólo por causas realmente importantes.

Ser masón en nuestros días es no perder ocasión de reunirse con los HH.·., es decir, con los masones, a los que realmente se ama, considera y trata como a tales, y por los cuáles realmente daría la vida.

El verdadero Masón, Luz del Taller no duda cuando hay que cerrar las puertas del Templo a los que trasladan sus ambiciones, soberbia y vicios al ámbito de la Logia, contaminándola así con el mundo profano. Luego de exponer ideas que han salido del fondo de mi alma, al leer trabajos de HH.·. mayores sobre lo
que debería ser: “El ser Masón en nuestros días”, pediría que en la discusión, cada uno de mis HH.·. haga un “Mea culpa”, sobre lo que espera de la Masonería, lo que espera de sus HH.·., y si después de esta reflexión Q.·. H.·., te das cuenta que la Masonería no ha entrado en ti, las puertas están abiertas, sal con el mismo honor con el que pensamos que entraste. No nos hagas daño, que el daño te lo estás haciendo a ti mismo.

Pero si estas dispuesto a entregar tu vida por esta causa, y hacer de la Orden una forma de vida. Nuestra vida, la de tus HH.·. es tuya Q.·. H.·."
3 de abril de 2006 e.·. v.·.
JASSUM VERNOCT

viernes, 30 de abril de 2010

LA ACTITUD DE UN MASÓN

LA ACTITUD DE UN MASÓN Junio 8, 2008


Vall:. de Santa Cruz, 6 de junio:.de 2.008 e:.V:.
Por el H:.M:.Guillermo CapobiancoR:. L:. S:. GABRIEL RENÉ MORENO – 27
GRAN LOGIA DEL RITO DE YORK EN BOLIVIA
Hace poco tiempo tuve el gran honor de ser EXALTADO en mi Orden, e indudablemente este acontecimiento me a marcado trascendentalmente, sin embargo no puedo dejar de hacer una necesaria reflexión sobre la forma en que las enseñanzas masónicas también ejercen una importante influencia en mi vida profana desde hace ya años, afectando positivamente mi vida familiar, laboral, social e institucional.
Hago esta necesaria reflexión burilada en primer grado, para compartirla absolutamente con todos mis hermanos, en especial con los aprendices. Quienes experimentan desconcertados y confundidos los sacudones que generamos en nuestro Rito, en los diferentes grados y niveles. Que de alguna forma son vulnerables de una mala comunicación, orientación y falta de compromiso por parte de algunos hermanos más avanzados, que afecta, desacredita y compromete peligrosamente el equilibrio dinámico de nuestra hermandad.
A través de esta plancha, pretendo MOTIVAR en mis hermanos aprendices a persistir en la permanente búsqueda de la verdadera esencia masónica, y recordar a mis hermanos maestros que nuestro grado tiene el importante compromiso de inculcar en nuestros asociados y allegados, valores tan importantes como el constante progreso, el amor a la sabiduría, la tolerancia con nuestros semejantes, el repudio a la ignorancia, la lucha contra las tiranías, el rechazo a las tinieblas del fanatismo, entre otros.
Cuando tomamos la decisión de ingresar en la masonería, lo hicimos con la firme intensión de superarnos como personas y con mucha expectativa nos cobijamos en el manto común de una nueva familia, una parentela de selectos hermanos.
Como iniciados que acabábamos de conocer la luz, llegamos a trabajar en nuestras logias totalmente influenciados por un cúmulo de experiencias adquiridas en el mundo profano, estos valores venían cargados de nuestros recuerdos y vivencias desde la niñez, que han sido parte de nuestro desarrollo cultural, psicológico y espiritual. Razón por la cuál, nuestro carácter era fácilmente develado y nuestra actitud de recién adherido, totalmente predecible.
Una vez que como aprendices pasamos del oscurantismo a la acción ritualística, nos dejamos guiar por el iluminado sendero de nuestros LINDEROS, empezamos a poner en práctica nuestros principios y valores masónicos, e inevitablemente sentimos el inicio de un extraordinario proceso de transformación en nuestras vidas. En la cual, como aprendices, a través del desbaste de nuestra piedra, trabajamos nuestro templo interior en busca del constante perfeccionamiento.
En el pasado, los Masones Operativos desarrollaron majestuosas edificaciones, ya que tenían como misión principal la construcción. En la actual modernidad, nuestra principal actividad dentro de la Masonería Especulativa está orientada a la edificación de nuestro propio ser, a la construcción de nuestro templo interior. Crear en nosotros grandes hombres. Hombres de buenos valores y correcta actitud, actitud libre y de buenas costumbres.
La parte filosófica en nuestra orden nos motiva a buscar nuestra verdadera esencia, nos ayuda a encontrar la libertad del alma, la libertad mental y por sobre todo nuestra paz interior. Las enseñanzas masónicas tienen la suficiente influencia para hacer de la gente ordinaria, personas extraordinarias, por que nos empuja a buscar un ideal sublime.
Cuando fusionamos los principios básicos de la masonería con nuestras vidas, accedemos a una poderosa arma, LA ACTITUD.
La ACTITUD es una reacción personal que actúa en función de nuestros valores cognitivos, nuestras emociones y tendencias conductuales. Una vez formada es muy difícil modificar nuestra actitud, ya que viene cargada de nuestras creencias, convicciones y juicios, que se remiten a nuestra familia de origen.
La psicología plantea que la ACTITUD se forma desde los primeros años de vida y se refuerza después, generalmente influenciada por los grupos a los que debemos nuestra mayor simpatía.
De la misma forma que nuestro carácter es revelado a través de nuestra ACTITUD, también lo es una logia, esta refleja el compromiso de sus miembros a través de sus trabajos en tenida y de sus acciones como taller. Entonces, para que los eslabones de una logia se encuentren fortalecidos, esta debe estar CORRECTAMENTE GOBERNADA, para que la ACTITUD de sus miembros esté en armonía con nuestros principios masónicos.
La responsabilidad y el compromiso masónico en una logia debe estar firmemente reflejado en el liderazgo del Venerable Maestro y sus Vigilantes, quienes fueron designados para gobernarla, sin embargo, para que una logia pueda cumplir exitosamente con sus propósitos no es responsabilidad única de quienes la gobiernan, la responsabilidad es compartida entre todos los miembros, porque con nuestra ACTITUD somos responsables de darle vida, grandeza y honor.
La conducta masónica debe servir para inspirar a otros, más aún si la ACTITUD reflejada viene de la mano de un maestro. El maestro masón es un guía espiritual, transmite con su presencia y actitud el verdadero conocimiento, habla con prudencia, practica en forma permanente la tolerancia, procede siempre con humildad y sabiduría.
El maestro en una logia, es el masón que con ACTITUD venció sus vicios por virtud, dominó su instinto con tolerancia, cambió sus errores por la verdad y el egoísmo por el amor.
La ACTITUD en una persona común puede convertirse en una carga, pero la ACTITUD en un masón esta reflejada en todas nuestras acciones.
La ACTITUD nos empuja a la acción, a la superación personal, a poner esfuerzo en el trabajo, a practicar el respeto y amor a los demás, a tener una actitud de servicio con el prójimo, a ayudar a cumplir las aspiraciones de otros, a soñar en libertad, a hacer cosas extraordinarias, a hacer posible lo imposible.
Sin embargo, así como existen buenos masones también los hay malos, y son aquellos que aún no han comprendido el verdadero sentido por el que vienen a trabajar en tenida y conociendo nuestros linderos y enseñanzas, prefieren permanecer en la ignorancia. Son quienes aun no han podido despojarse de sus complejos y resentimientos, ya que en ellos es más fuerte la influencia profana y viven gobernados por la ambición y la hipocresía.
Ratifico que la masonería viene desarrollando en mi ACTITUD una positiva motivación social. Y que a medida de que la ponga en práctica y la desarrolle junto a ustedes correctamente dentro de nuestros principios masónicos, podremos transformar positivamente nuestro entorno profano, llevar felicidad a nuestras familias y fortalecer la cadena de unión en nuestra Logia, nuestro Valle y nuestro Oriente.
Todos los masones estamos comprometidos a edificar con trabajos de excelencia nuestra logia, tenemos la responsabilidad de dar estricto cumplimiento a nuestros linderos y de apoyarnos entre hermanos.
Quiero concluir esta plancha haciendo un compromiso personal, e invitando a comprometerse a todos mis hermanos, a mejorar día a día, dentro y fuera de nuestra logia, aspirando en todo momento a seguir un ideal de perfección, que aunque por experiencia propia estoy conciente de la dificultad que conlleva alcanzarlo, mientras más nos aproximemos a él, seremos más humanos, y poco a poco, iluminándonos con la luz de nuestros hermanos, desbastando a golpes de cincel nuestras imperfecciones, para que algún día seamos piedras cúbicas y podamos trascender a planos mas elevados.
Todo esto para satisfacción nuestra, para beneficio de nuestro País, para honrar nuestro taller Gabriel René Moreno – 27 y para la Gloria del Gran Arquitecto del Universo.
Es cuanto.
   FUENTE Jurisdicción de la Gran Logia Constitucional del Perú.